19/7/10

Buda explotó por vergüenza


Se llama Nikbakth Noruz y es la prota de la película Buda explotó por vegüenza (2007), de la joven cineasta iraní Hana Makhmalbaf. Esta chavala de tan sólo 18 años les da una lección de cinematografía  pura a los 4 gerontes de Hollywood, prácticamente sin presupuesto y con una Meryl Streep de 6 años que le quita el aliento al más pulido. 
Acaban de pasarla en La 2 y quería mencionarlo, por si os la habeis perdido, os interesa verla algún día y saber cómo digieren los niños ese jueguecito tan guapo que tienen los adultos: la guerra. En fin, no suelo hacer reseñas de cine y éste post no pretende romper el molde. Sólo añadir que se trata de una peli-documental imprescindible. 
No tengo mucho más por decir. Tampoco es que quiera. Lo dicen todo ellas, con un título que si veis la película notareis que bien podría tratarse de la última línea del guión. Otro punto a su favor.
Ah, y todavía tengo un nudo en la garganta.

3 comentarios:

César Bacale dijo...

Curiosa sincronía...
Yo tb la acabo de ver, y me he llevado la misma impresión. Aun tenia los ojos de la cria grabados en la mente cuando me los he encontrado en tu blog. Sincronias.
Aun no sabiendo nada de su directora, me he quedado a cuadros con la fuerza simbólica y descriptiva que se consigue dejando que sean los niños, y su inocencia (contaminada o no) los que pongan los ojos y al voz a la historia. En fin, impresionante.
Un saludo.

Un paseante dijo...

Sí: ayer la ví. Es "impactante", como se dice ahora. Ý triste, también.
Es una pena que a los aficionados al cine sólo nos quede ya este tipo de películas. Deseo con todas mis fuerzas que, de vez en cuando, alguien tenga un guión convincente de tipo humorístico, alegre...
Porque está muy bien el lado social del arte. Pero su aspecto lúdico hace tiempo que no asoma la cabeza; ni en el cine ni en casi ningún otro sitio.

R.A.B dijo...

Hola chicos. César, bienvenido.
Paseante, el lado humorístico del arte suele apuntar también a la temática social, y pueden combinarse perfectamente sin caer en el dramatismo. Harían más falta Gargantúas y Pentagrueles en este mundo, sí.. Qué amargaos somos, de verdad. Y con lo saludable que es le humor!