27/7/10

Gary Snyder, poeta zen

Anoche descubrí una bitácora, un autor y una coincidencia. La bitácora es Comando Dharma, de To Kai & Cía, el autor es Gary Snyder, nacido en 1930 y premio Pulitzer de poesía, colega de la Beat Generation -al que seguiré leyendo, más que seguro que con avidez- y  como decía, una coincidencia, un punto de vista que suscribo. La claridad conque  Snyder señala y despliega las falencias del budismo en asuntos sociales -algo que ha sido superado por ciertas corrientes del cristinismo, y esto a pesar de lo mucho que se les pueda criticar- me resulta a todas luces plagiable en todas sus connotaciones (principalmente en la que va más allá de la red). A continuación, copio & plagio uno de sus textos ¡de 1969!, que sorprende por su vigencia:

Desde un punto de vista budista, la ignorancia que se proyecta en el miedo y el vano apetito impide toda manifestación natural. Históricamente, los filósofos budistas no han sabido analizar hasta qué punto la ignorancia y el sufrimiento eran debidos o favorecidos por factores sociales, considerando el temor y el deseo como hechos intrínsecos a la condición humana. Así, la filosofía budista se interesó principalmente por la teoría del conocimiento y por la psicología en detrimento del estudio de los problemas históricos o sociológicos. Aunque el budismo Mahayana posee una amplia visión de la salvación universal, su realización efectiva se ha concretizado en el desarrollo de sistemas prácticos de meditación para liberar a una minoría de individuos de cuelgues psicológicos y condicionamientos culturales. El budismo institucional ha estado claramente dispuesto a aceptar o a ignorar las desigualdades y las tiranías bajo el sistema político que fuera. Es tal vez la muerte del budismo, puesto que es la muerte de toda forma significativa de compasión. La sabiduría sin compasión no siente dolor.

Hoy en día, ya nadie puede ser inocente o permanecer en la ignorancia de la naturaleza de los gobiernos actuales, de la política y de los órdenes sociales. Los regimenes del mundo moderno mantienen su existencia mediante una avidez y un miedo deliberadamente conservados: extorsiones monstruosas de protección. “El mundo libre” se ha vuelto económicamente dependiente de un sistema increíble de incitación a una avidez que no puede ser colmada, a una sexualidad que no puede ser satisfecha y a un odio que no puede ser expresado salvo contra uno mismo, las personas que se supone que amamos o las aspiraciones revolucionarias de las lamentables sociedades marginales, afectadas por la pobreza, como Cuba o Vietnam. Las condiciones de la guerra fría han transformado todas las sociedades modernas – incluidas las comunistas – en viciosos distorsionadores del verdadero potencial humano. Engendran poblaciones de “preta” – esos fantasmas hambrientos con un apetito de gigante y una garganta no más amplia que una aguja. La tierra, los bosques y toda la vida animal son utilizadas por esos colectivos cancerosos que deshonran el aire y el agua del planeta.

No hay nada en la naturaleza humana o en las condiciones necesarias de las organizaciones sociales humanas que exija en su fondo que una cultura sea contradictoria, represiva y productora de una humanidad violenta y frustrada. Recientes descubrimientos antropológicos y psicológicos lo demuestran de manera cada vez más evidente. Podemos verlo nosotros mismos mediante una correcta percepción de la naturaleza propia o a través de la meditación. Una vez que una persona ha desarrollado esta confianza y esta intuición, esto debe llevarla a un interés real por la necesidad de un cambio social radical mediante una serie de medios que esperamos no sean violentos.

La pobreza gozosa y voluntaria del budismo se convierte en una fuerza positiva. Su tradicional no-violencia y su rechazo a quitar la vida, sea cual sea su forma, tiene implicaciones estremecedoras para las naciones. La práctica de la meditación, que sólo necesita “la tierra bajo los pies”, limpia esos montones de inmundicia que nos han sido vertidos en la mente por los medios de comunicación y las universidades de pacotilla. Creer que la realización tranquila y generosa del deseo natural de amar es posible destroza las ideologías que ciegan, mutilan y reprimen. Esta realización abre la vía a un tipo de comunidad que asombraría a los “moralistas” y que transformaría armadas de hombres que son guerreros feroces por no haber podido ser personas afectuosas.

La filosofía budista del Avatamsaka (Kegon) ve el mundo como una amplia red interconectada en la cual todos los objetos y los seres son necesarios e iluminados. Desde cierto punto de vista, los gobiernos, las guerras y todo lo que consideramos “malo” está, sin duda, dentro de esta globalidad. El halcón, el vuelo en picado y la liebre son uno. Desde el punto de vista “humano”, no podemos vivir en estas condiciones a menos que todos los seres vean con los mismos ojos despiertos. El bodisatva vive según la vida del que sufre, y debe ser útil ayudando a los que sufren.

La revolución social ha sido la misericordia de Occidente; el despertar personal al yo fundamental/vacuidad, la misericordia de Oriente. Necesitamos ambos. Ambos están contenidos en los tres puntos tradicionales de la vía búdica: la sabiduría (prajña), la meditación (dhyâna), y la moralidad (sîla). La sabiduría es el conocimiento intuitivo del espíritu de benevolencia y de claridad que mora bajo las ansiedades y las agresiones que opera el ego. La meditación es ir al fondo del espíritu para ver todo eso por uno mismo – una y otra vez, hasta que se convierte en el lugar en el que uno mora. La moralidad es llevar todo eso a la forma de vivir, mediante la ejemplaridad personal y la acción responsable, en última instancia hacia la verdadera comunidad (la sangha) de “todos los seres”.

Este último aspecto tiene un sentido, para mí, que sustenta toda revolución cultural o económica que se dirige claramente hacia un mundo libre, internacionalizado y sin clases. Significa utilizar medios como la desobediencia civil, la crítica franca, la protesta, el pacifismo, la pobreza voluntara e incluso la violencia suave si se trata de contener a algún reaccionario impetuoso. Significa mantener el espectro de todos los comportamientos individuales no-violentos lo más amplio posible – defendiendo el derecho de los individuos de fumar cannabis, de consumir peyote, de ser polígamo, poliandra o de ser homosexual. Comportamientos y prácticas prohibidas durante largo tiempo por un Occidente judeo-capitalista-cristiano-marxista. Significa respetar la inteligencia y el estudio, pero no bajo su aspecto ávido o como medio para conseguir poder personal. Trabajar bajo la propia responsabilidad, pero querer trabajar en grupo. “Formar la nueva sociedad en la cáscara de la antigua”, fue el eslógan del sindicato Industrial Workers of the World hace cincuenta años.

De todas maneras, las culturas tradicionales están condenadas a desaparecer, y más que acercarse desesperadamente a sus buenos aspectos, deberíamos acordarnos de que cualquier cosa que perteneció o que pertenece a otra cultura puede ser reconstruida por el inconsciente a través de la meditación. De hecho, creo que la revolución venidera volverá a cerrar el círculo y nos volverá a unir de diferentes maneras con los aspectos más creativos de nuestro pasado ancestral. Con un poco de suerte, finalmente podremos llegar a una cultura mundial totalmente integrada que comprenderá una transmisión matrilineal, un casamiento bajo todas sus posibilidades, economía comunista de crédito natural, menos industrias, mucha menos gente y más parques nacionales.

Gary Snyder, 1961, 1969. 

Y no me digais ahora que esto no es poesía...


El origami que se ve en foto es de Takashi Hojyo

9 comentarios:

Mercedes Thepinkant dijo...

Extraordinario.
¡Viva el plagio!
¿Puedo re-plagiar?
Besos

Anónimo dijo...

Eh tía!!!! Vacacchonez??? Cóntese algo, mujer, que acá estamos cagaosh de frío... Lluvia, frío, niebla, un bajón: hemisferio sur. Mubueno el Gary éste, habrá que seguir leyéndolo en efecto. Vos siempre sacando del polvo gente desconocida (para nosotros patafísicos ignorantes del karma occidental). Besos audasudacas.

Anónimo dijo...

No hubo manera de que pudiera entrar con mi nick así que entro con anónimo: CHINCHU

Aquí me quedaré... dijo...

Buenos días:Estoy en un pueblo muy pequeño y la conexión es malísima.
No sé si saldrá el comentario.
Me gustaría pedirte un favor.
Podrías pasar por mi blog y ver la foto que he colgado?
La marca ¿ Podría ser algún signo esotérico?

Besos y gracias. Espero poder leer por la noche

Anónimo dijo...

Interesante reflexión.
Sin embargo, pienso que el conflicto se dispara solo si se lo enfoca desde la perspectiva occidental, ya que para oriente (y esto Snyder debía saberlo bien) la compasión no es algo que provenga desde fuera, sino desde dentro. Partiendo de esta base tan sencilla, no se advierte niunguna incoherencia en la acción social del budismo. Por otra parte, creo que él mismo (Snyder) señala y propicia la necesidad de una doble perspectiva complementaria: la occidentaly la oriental. Las dos resumirían la doble naturaleza, si se quiere, de Dios, o más bien del Dios que el humano necesita: un dios que apoye desde el afuera, encarnado en el hombre (Cristo) y un dios que a falta de hombre encarnado apoye desde el adentro del hombre mismo... desde su naturaleza propiamente demiúrgica (Buda). Si te lo piensas bien, no habría diferencia. Parece que la diferencia la esblecemos nosotros.
Salud con mèrde RAB
Samuel

RAB dijo...

Concuerdo, Samuel. Pero en cuanto a lo demiúrgico, no entiendo bien qué diferencia puede haber entre Buda y Cristo... para mí son las dos caras de la misma moneda (si se me permite la comparación).
Bueno, esto da para más... pero te responderé más extensamente en otro momento porque ahora mismo, y recién llegada del mar... el calor de Madrid ME MATA.
Chinchu, sí, sabía que eras vos... ya iré contando mis cositas, aunque lamentablemente mis vacaciones no han podido ser tan largas como las del año pasado.
Mercedes: ¡claro que puedes plagiar!

:+ :+

jcaguirre dijo...

Tood un lujo esta mirada a Gary Snyder... Por cierto, de verdad Cristo está fuera y Buda dentro...

Es un tema de pura coyuntura política y no de metafísica. Desde el punto de vista social y político, y por muchos problemas que haya tenido, el cristianismo da mil vueltas a las demás religiones.

RAB dijo...

A mí me pareció un lujo reproducirlo, sí. El objetivo de "plagiar" es que haya gente que lo conozca y lo redifunda, ya que invita a la reflexión.
Seguro que si no lo miras desde lo mtf, Cristo y Buda están fuera y dentro... es bueno y necesario en la tercera dimensión terrestre. Pero si pretendemos realmente hacer un inside a nivel de especie (últimamente estoy empezando a creer en las mutaciones:) se hace no menos necesario, creo yo, asumir la responsabilidad del Gran Salto.
Ya llegará, mientras tanto sería bueno reconocerle al cristianismo sus logros. También en él ha habido cisma, también en él hay gente que se moja, pero claro, hay que echarle un vistazo, hay que mirarlo sin prejuicios (y sobre todo sin miedo), y también con una visión racional que nos permita trascender la idea de iglesia católica ortodoxa. A veces pienso que cuando logramos trascender esa visión aparentemente "radical" de rechazo, aparece el Cristo interno, le-nos damos permiso para subirlo a un columpio :) y a subirnos con él. Llegados a ese estadío, más que dentro y fuera, yo diría Cristo y Buda, el niño y el viejo que todos llevamos dentro: amor y sabiduría, ¿acaso no son la misma cosa?

RAB dijo...

Le preguntaron a Ramana Maharshi:
¿Shiva, Visnu, Brahama... son entidades que están fuera o están dentro?
Y él respondió:
Están dentro. Pero también están fuera.