11/1/11

Pensamiento terrorista

La nota rezuma ironía, ¡qué digo, sarcasmo!, es aguda, mordaz y está cargada de mala leche (¡como si la hubiera escrito yo!). Ramón Ballester es maestro, pintor, escritor, terapeuta gestalt, discípulo de Claudio Naranjo, arteterapeuta y terroris..., perdón: guerrero. No sé de qué año es la nota, pero se adapta a la que nos está cayendo; y hombre... no es que espere muchos comentarios, al fin y al cabo como que da grima la nota en si misma, pero es tan certera, tan desasosegante, que merece ser colgada en el blog de rab//. mientras brindamos a larga distancia con una copita de fibra óptica. O un trago de absenta.
Ahí va:

Carta abierta a mis coleguitas... de buen rollo.

Buenas noches, coleguita. Este texto pretende herir tu querida sensibilidad. Que lo disfrutes.

Vamos a empezar por el principio, sin rodeos: Somos asesinos. Nonatos, pero asesinos. Asesinos legales, nuestros asesinatos son legítimos. Y además limpios. No matamos nosotros. No matamos nosotros, directamente. Matan por nosotros. Tenemos un maravilloso invento que nos lo permite. La democracia, el gobierno de la mediocridad. Es fantástico. Con este procedimiento manda el mejor postor, el más interesado, el que mejor vende. No nos tenemos que preocupar, porque con este sistema todo irá siempre bien.

Tenemos los medios de información para facilitar la desinformación y dar una apariencia de justicia a las masacres. Se puede matar, matar y matar con total impunidad. Se puede morir, quitar la vida, destruir, acabar con pueblos enteros, destrozar... pues porque nos interesa la madera, o el petróleo, o parecer amigos de alguien, o entretener, en un alarde malabar, la mirada del público en un punto y hacer algún desfalco en otro lado, o sencillamente practicar y usar armas, que para eso están.

Claro que sin usar palabras tan fuertes. Somos finos y delicados y no podemos escucharlas sin rubor. Es más elegante hablar de conflictos de baja intensidad, limpiezas étnicas, daños colaterales o trágicos errores. Impone más y le da seriedad a la cosa.

Somos asesinos y esto es una farsa, queridos. Pero hay que hacer un poco la vista gorda. No podemos ir matando descaradamente. No sería un arte. Hay que encontrar razones y argumentos, darle un sentido a las matanzas. También tenemos nuestro corazoncito y no podemos hacerlo de cualquier manera, ha de ser justificado, ha de haber un malo. Si no, no tiene gracia. Asesinos sí, señora, pero educados. Cómo le vamos a enseñar a nuestros hijos, si no es con un poquito de hipocresía...?

Por otra parte estamos en un momento especialmente cobarde lleno de rajados y maniáticos puretas que protestan y se rasgan las vestiduras. Necesitamos más que nunca lavarnos las manos con tranquilidad, mientras escuchamos los cuarenta principales y seguimos, eso sí, con preocupación, los avatares del Barça, cómo está el tobillito de Guardiola, pobre, o la rodilla del gemelo holandés.

Y mira que hay algunos que no se enteran de que así es el sistema, y nosotros con él. No es preciso insistir, a estas alturas, en que nosotros somos el sistema. Son ganas de joder con la pelota! Pues claro que todos participamos de un solo corazón, del ser humano, de la vida. Y claro que la vida de este ser es lo que hacemos con ella. Qué se creen, que no lo sabemos? Por eso precisamente este odio frío y limpio nos sienta tan bien. Porque todos sabemos que esperamos en el pasillo de la muerte por el traje de madera.

Sabemos que estamos solos y abandonados en este planetita tonto. Y es condición de nuestra estupidez que la evolución de la inteligencia no vaya pareja a la comprensión de la existencia y del valor de la vida. Y mucho menos al desarrollo de la conciencia. Y esto es jodido. Y lo sabemos. Pero algunos no se enteran todavía de qué va la copla.

La vida no vale nada. Cuando nos paramos y sentimos y dejamos de entretenernos, no sabemos qué hacer, ni cual es el sentido de nada. Nacemos y nadie nos pide permiso, morimos y tampoco. A veces nos despistamos y amamos a alguien, craso error. Sabemos que más tarde o más temprano nos tendremos que despedir. Y nos dolerá. Cada vez que amamos, sabemos que la cagamos y tenemos que olvidar. Sólo podemos amar si olvidamos. Ahí debajo tenemos que callar las amenazas del dolor que vendrá. Sólo podemos entregarnos por partes. Además, entregar qué? si sabemos que somos una mierda. Cada vez que ganamos algo, a no ser que aumentemos nuestra inconsciencia, tenemos negado el disfrutarlo, porque sabemos que nos lo pueden quitar, o se puede estropear, o se acabará. Sólo podemos disfrutar si olvidamos. Cómo no vamos a sentir odio y rabia? Pues algunos no se enteran de lo que cuesta mantener este olvido.

Gracias a dios tenemos la ignorancia. La ignorancia, de la que participamos todos, y que cuidamos con tanto mimo, nos salva. En nuestras casas estamos seguros, en nuestras ciudades, en nuestra cultura, en este paraíso virtual televisivo, en el que presenciamos lo mal que está un mundo que nos ha de ser ajeno completamente. Vivimos a través del cine, la tele y el periódico y ahora nos comunicamos por internet y los móviles. Entre película y película, podemos confundir, gracias a dios, qué es película y qué es realidad. Así ha de ser. Tenemos que endurecer nuestras almas. Masacres de indecible crueldad, éxodos masivos de naciones enteras, niños agonizantes, mujeres rotas, hombres perdidos atravesados de odio y pánico... pues, como nosotros. Es necesario que sea así. Ya bastante nos afecta la muerte de un ser querido, como para que nos importe la muerte de alguien que no conocemos.

Gila dio un ejemplo el otro día muy bonito. En ese maravilloso programa de risas y estrellas, que ayuda tanto a soñar, después de su cínica escena sobre la guerra telefónica, y el divertido cotilleo sobre tanques y cohetes, se puso serio y declaró su sentimiento sobre las guerras. Relató el combate de boxeo de una película de Jodorowsky, en la que los dos púgiles se golpean con guantes de alambre de espino hasta que caen muertos; alguien pregunta por el que ganó y un juez responde: el que cayó último... Sabemos que nos pasará a nosotros. Mientras seamos amigos de los americanos ganaremos todas las guerras... El que cae último, cae mejor, Entiendes?

Claro, lo de Kosovo es que nos queda muy cerca, y esos algunos que no se enteran, se ponen nerviosos. Qué tontería. La expoliación y el exterminio de los indígenas de la selva americana o de las selvas de Indonesia, no molesta a nadie. Lo que pasó en Chile o en Chiapas o Argentina o Etiopía... Las matanzas de Uganda o de Argelia, la catástrofe del Golfo o aquellos miles de desgraciados pakistaníes, o la expulsión de los tibetanos de su tierra, o la lenta agonía de Rusia, o tantos otros desastres... No molestan a nadie... Claro que tuvimos que comentar que hay que ver como está el mundo y eso, pero seguimos tan campantes arropados por la suave idiotez de nuestras chorradas cotidianas. Así ha de ser.

Estamos en guerra. Siempre estamos en guerra. Y delegamos en nuestro amigo Solana o Clinton o Milosevic, para que decidan apretar botones y maten por nosotros. Para eso están. Queremos matar gente y tenemos ejércitos y fabricamos armas y pagamos lo que haga falta para que así sea.

Nosotros también morimos un poco cada día y no es para tanto. Ya procuramos fumar lo suficiente para tener nuestro cancercito. Ya comemos suficientemente mal. Ya bebemos el alcohol necesario para castigar bien nuestro organismo. Ya procuramos suicidarnos unos cuantos cada fin de semana en la carretera. Ya vivimos suficientemente desconectados en esta fiesta gris de la mediocridad, anestesiados, inmunizados, agilipollados, dormidos, muertos, más muertos que los que salen en la pantalla. Y no es para tanto. En realidad, cuando estamos asomados al telediario, mientras cenamos tranquilos, somos una pandilla de muertos asistiendo a una lenta y mutua ejecución... No es para tanto.

Es sencillo. Es así de sencillo. Quien quiera justificar algo que se lo explique a su espejito de tocador. Esto es así. Esto es así fuera y es así dentro. Vivimos a pesar nuestro. Como dice Morente "vivimos de puro milagro". No sabemos qué nos mueve a hacer lo que hacemos, desde que se inventó el chollo del inconsciente, tenemos permiso para la impunidad. Tenemos permiso para no saber nada de nosotros. Hemos perdido el contacto con nuestra esencia y todas las revistas de terapias alternativas hablan de ello. Por eso relajémonos, meditemos, saquemos nuestro artista interior y expresémonos, investiguemos la biorregulación espiritual y las vidas pasadas y las músicas chamánicas, lo que se tercie... Así conseguiremos una bonita mirada al horizonte y no nos engancharemos con nada, nuestro ego reposará confortablemente en un lecho de místico desapego. Y seremos, como vaticinaba el maestro Gurdjieff, unos perfectos e inodoros sepulcros blanqueados.

Mientras tanto hacemos lo que podemos. Sólo somos asesinos, no? pues ya!

8 comentarios:

Raticulina dijo...

Un tequila doble, por favor.

tula dijo...

Menos mal que cuestiona la democracia, aunque no sea correcto y se le tiren a la yugular.
Lúcido.

Fackel dijo...

Joder, sí que es tener mala leche, o demasiado exceso de ron.

De todos modos cuestionar la democracia es fácil. Lo difícil es ir más allá: profundizarla, socializarla, desarrollarla. Y como eso solo lo podemos hacer los de abajo -¿lo podemos realmente?- si no se hace pues lo que hay bajo ese bendito y relativo nombre se irá diluyendo como el azúcar hasta llegar a...China, por ejemplo, que me parece que va a ser el modelo de perfección del capitalismo para las próximas generaciones. Entonces, ¿qué? ¿Nos dedicaremos al zen, al budismo, a la búsqueda del nirvana, a la terapia equis, a jugar a la oca vía electrónica?

Me gusta la rabia de esa opinión antigua del tal Ramón Ballester. Muy bien expuesta, es una especie de catarsis el artículo. Escribiendo nos liberamos de culpas -¿nos libramos de culpas?- pero no creo que nos libremos de responsabilidades. Pero por experiencia personal sé que la rabia acaba en veneno (para uno mismo y/o para los demás) Y el veneno aparta, aleja, de la lucidez.

Buen día, RAB.

rab//. dijo...

Bueno, él ya lo advierte desde el principio diciendo que este texto pretende herir nuestra querida sensibilidad...
Lo que creo que jode es que nos sitúe a NOSOTROS como responsables de un cambio que predicamos pero al que en realidad no tenemos los huevos de apuntarnos. Y como dijo Gandhi: lo más malo de la gente mala es que la gente buena consienta. Eso nos convierte en asesinos. Y la justificación del "yo no puedo porque no me dejan", es lo mismo. Lo que yo creo -y seguiré insistiendo en ello- es lo siguiente: cuando ya no tienes más nada que perder, actúas. Pero la valentía está en actuar TENIENDO mucho que perder. Y a eso no se apunta nadie porque no conviene.
La rabia sirve cuando es transformadora. Creo que este hombre se responsabiliza de sus palabras y no le falta valor para soltarlas y darle con un masazo a la supuesta democracia en la que depositamos todo lo bueno y lo malo de lo que somos para no tener que hacerlo nosotros personalmente. Al fin y al cabo, el secreto de este sistema -que por por suerte ya se cae- está en ponerlo todo FUERA...

Anónimo dijo...

Justo estaba con el animo
parecido...murmurando algo así
Una patada catárquica
para mostrar y/o buscarle la vuelta
a todo este rollo.

Esa rabia es contra el mundo pero
por el mundo.

Es pensarse un poquito y decir.

Beso RAB

rsa

tula dijo...

Fackel:
si la democracia es la decisión de la mayoría.....mala cosa. Quizás en unos eones cuando seamos pura conciencia no será necesaria la política.
un abrazo lunar

tula dijo...

"yo no puedo porque no me dejan"..
eso es cinismo, o echar la culpa a los demás.
La valentía es lo de menos, es un juicio social, lo bueno como dices es actuar...pero primero pensar antes de hacerlo
bs

rab//. dijo...

Yo le doy año y medio a la "democracia". Mejor dicho: le doy año y medio hasta que decida entregar formalmente su cetro a la dictadura, que ya lo es de hecho: el matrimonio ideal pero sin papeles.
Igual llegará el día -si es que ya no ha llegado y todavía no nos enteramos- en que ya no quede NADA y aún así todavía habrá quienes sigan desgarrándose las vestiduras en nombre de un socialismo o un nacionalismo. Lo siento, pero es para partirse de la risa. O más bien para echarse a llorar.
RSA: es pensar un poquito y tomar conciencia de nuestra responsabilidad en el caldo (sé que entendés, pero también está la "ventaja" de ser la parte abastecedora).
:+